Comentarios

 Diversos comentarios  respecto al Premio Nacional de Música 2018

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Respuestas a diferentes  publicaciones  de la prensa.

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Para Juan Pablo González.

Opiniones sobre el Premio Nacional de Música de este año 2018

En un país como el nuestro, en donde el verbo “Pagar” se considera insultante y se  reemplaza por “Cancelar”, no es extraño que en asuntos donde se baraja diversas opiniones, se escriben artículos demasiado  blandos, caballerosos o francamente timoratos.  Se usan eufemismos para no herir susceptibilidades.

Motivado por el incomprensible otorgamiento del Premio Nacional de Música  al  maestro Juan Allende – Blin, se ha revivido  lo ocurrido  hace cuatro años  por un otorgamiento exactamente igual de incomprensible al maestro Leon Schidlowki.

Quienes han levantado la voz ante tales sucesos, que son una falta de respeto  con los creadores chilenos residentes en Chile, han usado solamente eufemismos para referirse al asunto. Lo más cercano a un  pronunciamiento valiente al respecto, es lo que dice  Juan Pablo González en su artículo y que cito a continuación:

“Me parece al menos problemático premiar a una figura que se fue de Chile hace 60 años, y que no mantuvo vínculo artístico ni docente con nuestro país, más allá de sus amistades personales. Algo similar a lo que sucedió con el premio de 2014, otorgado a León Schidlowsky, quien vive desde 1969 en Israel.”

 

Estas frases me ahorran el redactar  mi pensamiento pues lo reflejan planamente. Sin embargo, esto dicho en forma tan cortés, debiera decirse directamente y con  fuerza: ¡Esto es una desvergüenza! ¡Es indignante¡ ¡Es ilegal!  Y para colmo, por segunda vez.

 

Veamos: La ley permite otorgar el premio a los extranjeros, si se trata de casos excepcionales.  No discuto la legalidad de esto pero veamos que dice la ley  21.045.

 

“El Premio Nacional es el máximo reconocimiento que otorga el Estado de Chile, a la obra de chilenos que por su excelencia, creatividad, aporte trascendente a la cultura nacional y al desarrollo del saber y de las artes, se hagan acreedores a estos galardones. En forma excepcional, podrá ser otorgado a un extranjero, de larga residencia en Chile, cuya obra científica o creativa se haya desarrollado en el país.”

 

 

 Ambos casos son, indudablemente, de muy alto valor artístico pero no son excepcionales. Fuera de Chile, abundan casos de igual calidad. La razón para escoger a estos dos  compositores, pasando por  sobre la  abundante calidad de los chilenos, es por la mera casualidad de que ambos nacieron (en época remota) en Chile. De hecho  hay mucha gente, músicos incluidos, que jamás oyeron hablar de ellos. ¿Por qué? Porque  no han hecho “aportes  a la cultura nacional”, como la ley 21.045 establece.

 

Da la casualidad de que  ambos mantienen un nexo amistoso con don Juan Pablo Izquierdo quien, ha sido miembro del jurado en ambas oportunidades  y que ha  estrenado obras de ambos compositores premiados. Nexo de amistades, como señala Juan Pablo González.

 

Pienso que esto que ha sucedido por segunda vez en cuatro años, es tan  irrespetuoso para la vida  musical de los chilenos, que aunque fuera solamente por el  mencionado respeto, ambos premiados deberían haber rechazado el mero intento de  presentarlos. Lo mismo pienso de quienes tuvieron la debilidad de proponerlos. Yo, en un caso similar, me sentiría  avergonzado y no aceptaría.

 

Como yo estaba en la lista de los  nominados, es seguro que se dirá que tras mis palabras está la voz (como decimos en Chile) “del picado”. No es así. Prueba de ello es que yo  escribí sobre el tema del Premio Nacional, varios días antes del otorgamiento). Y como tal escrito no es muy largo, lo agrego a continuación.

 

Atentamente

Hernán Ramírez Ávila, compositor chileno. WWW.hernaramirezavila.com.

 

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Un par de comentarios para el artículo de Rodrigo González

Respecto al premio nacional, de música, muchas de las discusiones se podrían acabar si de una buena vez se hiciera un diferencia entre la música culta y la popular, (como lo hace el  concurso Luis Advis). En lo práctico hay una diferencia  fundamental: Lo compositores de música culta no viven de sus composiciones. No en Chile, al menos.

Además, el jurado debería atenerse a lo que la ley  al respecto dice. Es decir: Es un premio a la música chilena. Por lo tanto si se armó un escándalo con el premio dado a León Schidowski, no fue porque su música fuera elitista sino que porque ya no es chileno, y no ha trabajado  con alumnos chilenos  desde 1968. Se fue con todas su partituras; no dejó rastro.

De que digan que  su música  la entiende solo una elite: es precisamente  por eso  que el jurado debe ser experto y premiar aquello que  actualmente  no lo entiende la mayoría y que su valor puede ser comprendido en el futuro, como ha pasado  durante toda la historia de la música.

Que haya apoyos  por votos del público, por  dichos de ex presidentes de la república y otras  opiniones  e influencias extra musicales, no debiera tener valor para un jurado experto. Y el jurado no es experto pues  los rectores y los presidentes del consejo de rectores  (redundante, por lo demás) no tienen por qué serlo. Menos aún el ministro de cultura.

El jurado debe poder diferenciar entre ser conocido por la gente,  a ser  artista fuera de lo común.  Y no es pedantería que un compositor   estime que debe ser premiado porque a él le gusta y al vulgo no. Esto también es cosa  vivida a través de la historia de la música.

No se debiera dar  el premio a músicos que no cultivan lo chileno. Por lo tanto no es ser chovinista eliminar a los que por largos año no  trabajan en Chile y a los que jamás interpretan música de chilenos. Tocar arreglos  para piano de Violeta Parra, además de ser de muy mal gusto (arreglos  musicalmente hablando muy malos)  no es cultivar la música de chilenos. Tampoco lo es, el orquestar  canciones chilenas. “Violeta Parra  sinfónico”   es,  además de un insulto, no entender  a la ilustre Violeta.

Atentamente

Hernán Ramírez Ávila

(986 palabras)